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jueves, 6 de julio de 2017

Recordando a nuestro querido Director Dr. Alfonso La Torre Barrantes, a quien hoy, por el día del maestro, queremos dedicarle este espacio; ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Porque recordar es volver a vivir!!!!!!!!.


El Dr. Alfonso La Torre Barrantes habiendo formado una familia y bajo la influencia cercana de los ilustres cajamarquinos y familiares directos, los doctores Emilio Barrantes Revoredo y Alfredo Barrantes Rodríguez, toma una decisión muy importante y acepta el ofrecimiento de otro cajamarquino que influyó en su vida y fue su amigo, el capitán César Centurión Alfaro, quien al ser nombrado como director de Colegio San Ramón de Cajamarca, le propone acepte ser el Director de Estudios de San Ramón.

Es así que con su esposa y dos hijos, con su doctorado en educación y experiencia en la docencia, regresa de Lima a Cajamarca en 1950, en la empresa de transportes Sáenz y empieza su quehacer educativo en el colegio San Ramón como Director de Estudios.
SAN Ramón va a la vanguardia. Se aplica por primera vez las pruebas objetivas en el antiguo local, de la Recoleta, de amplias aulas, pequeño internado y hasta piscina.



Después, al retornar a Lima el Cap. César Centurión, el Dr. Alfonso Barrantes es nombrado como el último Director del Colegio Nacional San Ramón e inmediatamente como el primer Director de la Gran Unidad Escolar San ramón, donde permanece desde 1956 hasta 1965.
En ese tiempo, desde su regreso a Cajamarca que su labor inigualable de líder docente se manifiesta en las aulas, la dirección, empuje y manejo para conseguir e implementar pabellones nuevos, el internado, el campo de fútbol, la creación de la Educación Técnica.
Hacer es algo difícil: idear, innovar, planificar, conseguir los presupuestos, ejecutar la inversión, inaugurar y que funcione. Él conseguía estas cosas con su creatividad, liderazgo y sencillez…


San Ramón llegó a brillar con su dirección: los mejores profesores, la mejor educación, la mejor banda de músicos, los mejores en desfilar, una gran disciplina, un respeto inigualable a los maestros.



En 1933, Alfonso La Torre termina su Educación Secundaria en el Glorioso Colegio Nacional de Cajamarca (en el cual hará historia), para desempeñarse luego como Auxiliar de Educación y Regente durante los años 1934 y 1935. Igual que a muchos cajamarquinos de la época, la opción limeña se abre como oprotunidad para seguir estudios superiores, siendo así que ingresa a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde recibe los títulos de profesor de primaria, Profesor de Secundaria en la especialidad de Historia y Geografía y siguiendo su perfeccionamiento, en 1950, la Universidad de San Marcos le otorga el grado de Dr. en Educación. Se desempeña como profesor en la Escuela 458, ubicada en Av. Militar (Lince), desde 1942 y en 1944 es promovido a la Gran Unida Escolar Melitón Carvajal, donde trabaja como jefe de la Nocturna.......

La calidad de los maestros era de admirar, por ello, generaciones de alumnos que egresamos de las aulas de San Ramón, han trascendido a nivel nacional e internacional, destacándose profesionalmente por sus valores como honradez y vocación de servicio.
Su larga y fructífera vida al servicio de la educación, le permitió seguir como líder y tener la oportunidad de intercambiar experiencias con personas de todos los estratos sociales y académicos, quienes seguían sus enseñanzas porque lo considerábamos nuestro gran maestro.
Un ser humano muy sencillo, abierto al cambio, que daba la orientación en el momento oportuno y que nunca se enorgulleció de lo que era ni de los cargos que representaba. Su chispa cajamarquina, siempre nos arrancaba una sonrisa.
En medio de este torrente humano de alumnos, el recuerdo y el respeto de muchos que hasta accidentalmente encontramos, ya en las postrimerías de sus vidas, nos llena de orgullo y reconocemos que el tiempo de nuestro gran maestro –el Dr. La Torre- en Cajamarca, en los años 50 a 60, dejó huella positiva en muchos y por eso lo calificamos de cajamarquino ilustre.
Acompaña la fundación de la Asociación San Ramonina con el Dr. Carlos Enrique Becerra Palomino y en Cajamarca marcha con algunas promociones.


Muchas promociones llevan su nombre y en el desfile de los 30 de Agosto en Cajamarca, su imagen se pasea al frente de dichas promociones con el lema NO OLVIDAR, NO OLVIDAR, SAN RAMÓN. Es reconocido como el Director Vitalicio de la GUE San Ramón y recibió una Condecoración (medalla de oro) por el Municipio de Cajamarca.



Consecuente con una trayectoria impecable y habiendo colaborado con la creación de la Universidad Técnica de Cajamarca y puesta en marcha, es promovido, en reconocimiento a su labor y trayectoria, a Director de varias Regiones de Educación como fueron, VII (Trujillo). IV (Arequipa) y la de Lima Metropolitana. Posteriormente pasa a la Sede Central del Ministerio de Educación en Lima para desempeñarse en las Direcciones Genérales de Supervisión Nacional y Educación Secundaria. En varias oportunidades fue encargado del despacho del Vice Ministro de Educación.
LA CALLE QUE LLEVA SU NOMBRE



Agradecemos a los hijos del Dr. La Torre, el habernos permitido difundir las fotos y demás información que ha hecho posible esta publicación, para beneplácido de la Asociación de Sanramoninos y de todos los que recordamos con mucho aprecio el ejemplo que nos dejó el Dr. La Torre y, a quién  le debemos mucho nuestra formación como ciudadanos útiles, en el Glorioso Colegio San Ramón de Cajamarca. ¡¡¡¡¡¡No olvidar, no olvidar San Ramón!!!!!!

Palabras de los descendientes de esta noble familia:



Como todo lo bueno se acaba, aquejado por enfermedades y al cuidado de su esposa e hijos, va al encuentro con el Señor, el sábado 29 de abril de 1995, siendo enterrado bajo los acordes del Himno de su inolvidable San Ramón, en el Cementerio Jardines de La Paz de la Molina, donde reposa al lado de su esposa.

Cada 6 de julio, desde 1953, los peruanos celebramos el día maestro rindiendo un merecido homenaje por el noble trabajo que realizan en cada rincón de nuestro país.

El presidente Manuel Odría instauró el Día del Maestro de forma oficial. Se eligió este día porque en 1822, en una fecha similar, José de San Martín fundó la Escuela Normal de Varones en el país. Recordemos en antes sólo los hombres tenían derecho a recibir instrucción. El primer sistema de educación instalado en el Perú fue el lancasteriano, y la persona encargada de desarrollarlo fue el escocés Diego Thomson, quien también fue el primer director de la Escuela Normal de Varones. De acuerdo a este sistema, los alumnos más avanzados se convertían en monitores y contribuían a la mejor formación de sus condiscípulos. Casi siglo y medio después el presidente Manuel A. Odría instauró el 6 de julio el Día del Maestro para conmemorar este hito histórico en la educación de nuestro país. Desde entonces cada 6 de julio, desde 1953, los peruanos celebramos el día maestro rindiendo un merecido homenaje por el noble trabajo que realizan en cada rincón de nuestro país. Esta fecha se ha convertido en una jornada trascendental del calendario cívico escolar pues permite reconocer a toda persona que realiza esta noble labor. Cabe recordar que el Día del Maestro se celebra en fechas diferentes en la región. En Argentina, por ejemplo, es el 11 de setiembre;  en Chile, el 16 de octubre; en Bolivia, el 6 de junio; y en Colombia, el 15 de mayo. 
El sistema de educación el lancasteriano
*      Se utilizaba una nueva técnica pedagógica por la cual los alumnos más avanzados enseñaban a sus compañeros.
 *      Un solo maestro podía enseñar de 200 hasta 10000 alumnos, con los que bajaba el costo de la educación.
*      Los alumnos eran divididos en pequeños grupos de 10; cada grupo recibía la
 instrucción de un monitor o instructor, que era un niño de más edad, y más capacidad, previamente preparado por el director de la escuela.
*      Las asignaturas que se impartían eran: escritura, lectura, aritmética y además se les enseñaba doctrina Cristiana.
*      Desde la entrada del niño a la escuela hasta su salida por la tarde, sus actividades estaban controladas por una serie de requisitos, ordenes, premios y castigos.
*      En las escuelas era común que las ventanas estuvieran rotas y tapadas con bastidores de madera.
*      Algunas escuelas tenían baño, que consistía de un cajón, pero la mayor parte optaba por dejar a los niños salir a la calle provocando quejas de las autoridades municipales.
*      En las paredes había un Santo Cristo de madera y alrededor del cuarto se suspendían grandes carteles para la enseñanza de la lectura y la aritmética.
*      Un día común en una escuela Lancasteriana era de 6 o 7 horas de clase, con un descanso de dos horas al medio día para comer en casa.
*      Al entrar a la escuela en la mañana, el niño se formaba en línea con sus compañeros de clase para la inspección de: cara, manos y uñas, su ropa debía estar limpia, sus zapatos o pies sin lodo.
*      Para escribir se usaban pluma de ave que habían sido cortadas y preparadas por el director de la escuela. La tinta se hacía de huizache y caparrosa y costaban un real cada cuartilla (equivalente a 4.033 Litros). El papel generalmente era de un tipo llamado de Holanda o a veces era de maguey.
*      Los utensilios de enseñanza presentaban un gasto fuerte, ya que equivalían a una tercera parte del presupuesto mensual de 8 pesos destinados a los utensilios (arena, pizarrines y plumas).
*      Divisas de mérito y castigo, unas tarjetas o planchuelas de madera que el director colgaba con una cuerda al cuello del niño.
*      Horario de la mayor parte de las escuelas era de 8:00 a 12:00 y de 2:00 a 5:00 o sea 7 horas de clases.
*      Generalmente el mayor número de niños asistía en las mañanas no en las tardes, el 80% de los alumnos tenían entre 6 y 10 años, aunque algunos solo tenían 4 años y otros 14 años.

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